Análisis de Bastion
Y a caballo entre el mismo Diablo y juegos como Illusion of Time o Secret of Mana, Supergiant Games se atreve a traernos Bastion como plato fuerte del Summer of Arcade, un estudio con poca experiencia como desarrolladores, pero mucha como jugadores, y todo su recorrido se puede apreciar en las virtudes de su primera creación, un action-RPG de perspectiva isométrica en el que tenemos que reconstruir el bastión de una nueva civilización tras el llamado Gran Desastre.
Pero todo esto no nos lo narran secuencias cinemáticas ni diálogos interminables entre personajes. Bastion aprovecha una coyuntura en la que el mundo se construye a los pies de The Kid, el protagonista, para contarnos mediante la voz de un anciano narrador todo lo sucedido, y a la vez, todo lo que sucede, no como la voz del comentarista de un partido, sino como esa voz en off que sientes al leer en papel, que en ocasiones hace las veces de pensamientos de The Kid, cuando otras hace de guía o simplemente recalca determinados aspectos del escenario a explorar.
Bastion es un juego que se cuenta sobre sí mismo, y aunque todo está predefinido, no hay lugar a diálogos repetidos ni a anticiparte a hechos antes de que el narrador los mencione. Aunque la falsa sensación de narración progresiva está muy bien conseguida, cabe decir que no son comentarios dinámicos sino sencillos scripts activados al pasar por determinados puntos, lo que no quita mérito al contenido, sino a la forma.
Bastion es simple en cuestión de que todo lo que presenta es algo ya existente. No sorprende la relación de armas y sus cualidades, clásicos martillo pesado, espada rápida y lanza con rango, lo mismo para las de largo alcance con arco perforante, trabuco lento y amplio, pistolas rápidas,... Abriéndonos paso entre los enemigos y haciendo descubrimientos conseguimos experiencia para subir de nivel y poder asignarnos un perk, gastando items y el dinero en cuestión del juego podemos potenciar las armas... Nada nuevo, pero todo muy bien integrado en el concepto del juego, sin necesidad de más menús de los necesarios, sin salirse de la sobriedad representativa del juego.
Las habilidades pasivas son licores que llevar de una destilería, la forja nos concede las mejoras para las armas por niveles, a elegir entre dos en cada nivel, pero siempre modificable según la situación (como por ejemplo, elegir entre mayor capacidad o mayor velocidad del lanzadardos). También podemos rezar a determinados dioses para conseguir mejoras a cambio de un mayor desafío (más experiencia y dinero, pero enemigos más resistentes, rápidos, etc), y planificar todo nuestro equipamiento en la armería, donde podemos elegir las dos armas que llevar de entre una decena a elegir, y una habilidad especial de entre más de veinte, algunas activables sólo con determinadas armas equipadas.
Aunque Bastion ofrece una duración bruta superior a la mayoría de títulos de XBLA con sus 8 horas y opción a explorar más aún, desafíos extra con cada arma, y un Nuevo Juego+ con algunos añadidos, peca de una falta total de rejugabilidad en comparación a otros que ofrecen retos adicionales. No es el juego con una narrativa revolucionaria que se nos prometía ni el título más rompedor del año, ni su estética es lo más original y atractiva del mercado descargable, poniendo como ejemplos a seguir a Braid o Limbo, aunque sí es mucho más completo e interesante que el resto de intentos de hacer volver esa generación de clásicos a recordar.
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